
Voy, ahora...a recapitular sobre estas ruinas...
cuelgo las botas, llenas de sangre y horror,
y me entrego en nombre del hombre,
que ha perdido media vida...
ignorando que ya era hombre,
y desprecia la otra media
con la vergüenza de un niño.
Me queda un montón de ropa usada...
guardándome el corazón.
¿Quién sabe si se ha parado?
ya no siento en mi pecho la opresión.
Tic-tac-tic-tac, miento con los dedos el aire...
que se me va alrededor.
La venganza es el opio del suicida,
y la palabra venganza, se hace verbo destrucción.
Por la soga de mis años...
de miserable "poeta"...
se sobornan los días más terribles...
por una gota de sol en un retrato.
¡Míralos! allí pastan todos estrujados.
Pisotean mis laureles y me escupen su carbón.
Me rindo a la vulgaridad
de los pronombres fatídicos...
con alas de bronce humillados.
Me derrumbo en éstos diez metros cuadrados...
de ilusiones hechas quícios,
y me apresuro a enchufar altavoces en mis tímpanos...
para que me dejen en paz,
para buscar mi camino...
Q.S.D.





